En abril de 1865, James Cass Mason fue el encargado de capitanear el viaje del SS Sultana, un pequeño barco a vapor que tenía como misión llevar a su hogar a más de 2.000 soldados estadounidenses. Pocos imaginaron que el viaje que los iba a llevar a casa terminaría convirtiéndose en el peor accidente marítimo en la historia de los Estados Unidos, donde más personas perderían la vida que en tristemente célebre Titanic casi 50 años después.
La cercanía del accidente a otros grandes eventos como el fin de la guerra civil y el asesinato de Abraham Lincoln relegó al evento en los diarios, pasando mayoritariamente desapercibido, siendo olvidado por la historia.
